septiembre 4, 2020

Día Mundial de la Salud Sexual: cuidemos la Salud Reproductiva

Sexualidad

Por el Comité editorial de Panamá

El 4 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Salud Sexual. Esta fecha conmemorativa fue establecida en 2010 por la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS por sus siglas en inglés) con el objetivo de sensibilizar a los equipos de salud y a la población en general sobre la necesidad de promover y respetar el libre ejercicio de la sexualidad de las personas y sus derechos sexuales y reproductivos.

 

El lema elegido en 2020 es “el placer sexual en tiempos de Covid-19”, y según definió la WAS en su página web: “En la sociedad habrá efectos sociales significativos en la sexualidad, en las relaciones de pareja, en las relaciones familiares, en las relaciones sociales y en salud mental, así como habrá dificultades económicas por la pérdida de muchos empleos, que serán las principales fuentes de preocupación”. Y agregan que la salud y los derechos sexuales requieren una atención específica en época de pandemia. Por este motivo, de acuerdo con la Asociación, es importante centrar la atención en su protección y en la promoción de la igualdad de género y el respeto a la diversidad sexual.

Qué es la sexualidad

Por concepto de sexualidad se entiende al conjunto de actividades y comportamientos de una persona relacionados con el placer sexual. Para la WAS, la sexualidad es una parte esencial e inseparable de los seres humanos y ahora, en el contexto actual de pandemia y confinamiento, todos los estados y las naciones deben garantizar el libre acceso de información a sus ciudadanos para que puedan hacer uso y disfrute, de manera cuidada, de su sexualidad.

En este sentido, el Día Mundial de la Salud Sexual funciona como recordatorio para que los gobiernos continúen garantizando los derechos humanos y sexuales de todos, reconociéndolos y respetándolos, y también el acceso a los servicios de salud tanto sexual como reproductiva.

 

Salud Sexual y Reproductiva: un derecho básico

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS): “La salud sexual es un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia”.

Este aspecto no está librado al azar o a elección de cada país, sino que los Derechos Sexuales y Reproductivos son parte de los Derechos Humanos básicos de todo el mundo desde 1994, cuando se estableció en la Conferencia Mundial sobre Población y Desarrollo en El Cairo.

En este sentido, de acuerdo con el Ministerio de Salud de Panamá, la Salud Sexual es la capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria y sin riesgo de contraer enfermedades, la capacidad de procrear y la libertad para decidir si hacerlo o no, cuándo y con qué frecuencia.

La Salud Reproductiva, por su parte, es el derecho a recibir atención adecuada por parte de los servicios de salud durante la etapa reproductiva.

Entonces, las instituciones panameñas, como las de todo el mundo, deben garantizar que estos derechos se cumplan en todos los ámbitos del estado.

Salud Reproductiva e infertilidad

 

Según la Encuesta Nacional de Salud Sexual y Reproductiva realizada por United Nations Population Fund Panamá (UNFPA), un 42,2 % de las mujeres panameñas de entre 15 y 49 años usan métodos anticonceptivos regularmente para evitar embarazos y proyectar la planificación familiar en el momento deseado. Por diferentes motivos, que pueden ser laborales o personales, muchas mujeres prefieren postergar la maternidad y es por eso que la medicina reproductiva se enfrenta a nuevos desafíos continuamente para cumplir el deseo de muchas personas, más allá de la edad.

En la actualidad, hay diferentes tratamientos de Reproducción Asistida que permiten por un lado, posponer la capacidad reproductiva de una mujer a partir de la vitrificación de óvulos; y por el otro, ayudar a lograr un embarazo, mediante diferentes tipos de tratamientos, como la Inseminación Artificial, la Ovodonación, la Fecundación In Vitro o con otras técnicas menos conocidas pero igual de novedosas y efectivas, como la FIV Genetic.

Sin embargo, la Salud Sexual y Reproductiva es altamente importante durante toda la vida de la mujer, y no solo durante la búsqueda de un embarazo, ya que los controles periódicos y el acceso a la información son aspectos clave para poder llevar adelante una planificación familiar. En este sentido, la prevención de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) es muy importante, ya que algunas de ellas pueden influir de manera negativa en la fertilidad de la mujer.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del mundo hay un millón de personas que se contagian ETS diariamente, y en Panamá, se contagian alrededor de 36 mil personas por año. El problema se presenta porque algunas de ellas son silenciosas, no presentan síntomas en los infectados, y pueden influir en la salud reproductiva tanto del hombre como de la mujer.

Por ejemplo, dos de los casos más comunes son la Gonorrea y la Clamidia, ambas ETS que no son peligrosas por sí solas, pero que, si no se detectan a tiempo y se extienden al útero o a las trompas de Falopio, pueden reducir la fertilidad o causar infertilidad.

 

Prevenir y erradicar malos hábitos para cuidar la fertilidad

 Al escuchar la palabra prevención cuando se habla de salud sexual, muchas personas tienden a pensar que se trata de métodos anticonceptivos para evitar embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual. Sin embargo, la prevención existe también al erradicar de la vida cotidiana algunos hábitos que en el futuro pueden influir en la fertilidad.

Por ejemplo, el consumo de tabaco es un enemigo de la fertilidad, ya que en las mujeres puede causar envejecimiento ovárico precoz y en los hombres puede disminuir el conteo y la calidad de los espermatozoides.

Al igual que el tabaco, la adicción al alcohol también puede causar efectos negativos en la salud reproductiva tanto de los hombres como de las mujeres. En los varones, el consumo excesivo de alcohol también ayuda a disminuir en el conteo de espermatozoides y la calidad de los mismos; y en las mujeres puede ocasionar disfunciones ovulatorias que dificultan la concepción.

 

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