septiembre 30, 2019

La hormona antimülleriana y su relación con la fertilidad

Hormona Mülleriana y la Fertilidad

La hormona antimülleriana (AMH), es como un reloj biológico, producido por el organismo humano, tanto masculino como femenino y que permite, con un análisis sencillo de la concentración de esta glucoproteína en la sangre, el índice de fertilidad de una mujer y la capacidad fértil de un hombre.

La AMH es una glucoproteína que se produce en el cuerpo humano mediante los testículos y en las mujeres mediante los folículos ováricos. La concentración de esta hormona varía de acuerdo con el sexo.

En el hombre existe una concentración muy alta en los primeros años y luego disminuye progresivamente. Por el contrario, en la mujer permanece con bajos niveles hasta la edad de la pubertad y luego aumenta progresivamente, hasta que se estabiliza en la edad adulta para luego decrecer dramáticamente hasta legar a cero con menopausia.

Si te encuentras en edad fértil, es decir entre los 20 y 30 años, y los valores de la hormona antimülleriana son bajos, esto podría ser una señal de insuficiencia ovárica prematura. Además, también es indicativo de hipogonadismo y trastornos del ciclo menstrual.

Por el contrario, si los valores son particularmente altos, puede deberse a la presencia del Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) o, en los casos más graves, una neoplasia.

La función de la hormona antimülleriana

La hormona antimülleriana en los hombres tiene la función de prevenir la formación de órganos genitales femeninos, a través de la regresión de los conductos de Müller. En las mujeres, la concentración reducida de la hormona después del nacimiento, permite el desarrollo del conducto de Müller a partir del cual se formarán el útero y los ovarios.

La presencia de la AMH permite la supervivencia de pequeños folículos en el proceso de desarrollo, inhibe la estimulación folicular excesiva por FSH (hormona foliculoestimulante) y actúa como regulador de la producción estrogénica folicular.

Su producción comienza desde la trigésima sexta semana de vida fetal y continúa sin interrupción (pero con una curva que primero crece y luego decrece) hasta la menopausia.

Hormona antimülleriana: ¿Que se mide?

Los valores de la hormona antimülleriana, nos permiten determinar el número de folículos primordiales y, en consecuencia, nos permiten estimar la edad ovárica. Los valores de AMH, de hecho, experimentan una reducción junto con la disminución de los folículos y, de esta manera, pueden usarse como un índice para evaluar la reserva ovárica de la mujer. Este último puede considerarse como el patrimonio de los ovocitos, en un momento dado y tiene un valor inversamente proporcional al curso de la edad: es máximo (alrededor de 6-7 millones de óvulos) alrededor de la vigésima semana de gestación.  Se reduce progresivamente con el curso de tiempo

Cómo medir la AMH

Para determinar los valores de la hormona antimülleriana, un simple análisis de sangre es suficiente en cualquier momento del mes, ya que estos no cambian durante el ciclo menstrual.

Es posible proceder con el análisis incluso durante el embarazo. En general, estos análisis se prescriben para determinar el estado de la menopausia, para evaluar las condiciones de los ovarios en desarrollo, para medir la reserva ovárica y la función ovárica en el caso del Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP), así como para otros fines médicos.

En el caso del SOP, los valores de AMH suelen ser más altos en versus el promedio, incluso 5 veces más alto. Este examen es de vital importancia si decidimos proceder con un tratamiento de reproducción asistida.  En especial para los tratamientos de alta complejidad, como Fecundación In Vitro, porque nos permite evaluar la tasa de fecundación y nos permite tener información sobre el número y la calidad de los embriones.

Si los valores de la AMH son particularmente altos, puede usarse como indicador para algunos tumores de ovario. De hecho, algunas neoplasias ováricas causan un cambio en los niveles de esta hormona en la sangre y determinan una mayor concentración.

Valores de referencia de la hormona antimülleriana

Como hemos visto, los valores de la AMH varían de persona a persona, según el sexo y la edad. Por lo general, en hombres menores de dos años, los valores presentes de la AMH son 14-466 ng / ml, entre los dos y doce años la concentración promedio es 7.4-243 ng / ml, mientras que en la edad adulta disminuye a 0, 7-19 ng / ml. En el caso de las mujeres, se da una situación opuesta: en mujeres menores de dos años el valor límite es de 4.7 ng / ml, entre los dos y doce años, es menor de 8.8 ng / ml, entre 13 y 45 años es 0.9-9.5 ng / ml, mientras que en las mujeres por encima de los 45 años menor a 1.0 ng / ml.

Valores altos y bajos de la Hormona antimülleriana

Como mencionamos con anterioridad, los valores altos de la AMH pueden ser indicadores del SOP y en casos más graves, indicar la presencia de un tumor ovárico, o una insuficiencia ovárica prematura. Sin embargo, los valores bajos de la AMH pueden permitirnos evaluar una reducción progresiva de la fertilidad.

Si queremos una radiografía completa de la fertilidad, lo recomendable es acompañar este examen con una evaluación general también dirigida a determinar los niveles de estradiol, testosterona, progesterona, FSH y LH.

Con niveles bajos de la hormona antimülleriana, será más difícil lograr la concepción de manera natural, debido a la cantidad reducida de folículos disponibles.

Hormona antimülleriana y tratamientos de reproducción asistida

Los valores de la hormona antimülleriana, son particularmente útiles en los casos en que se ha tomado la decisión de iniciar un tratamiento de reproducción asistida. El estudio del nivel de AMH, en estos casos, permite evaluar adecuadamente el protocolo de estimulación y la concentración farmacológica más adecuada para el caso individual y, en consecuencia, permite crear una terapia capaz de maximizar los resultados basados ​​en el caso particular del paciente.

Según algunos estudios, las mujeres con valores más altos de AMH tienen una mejor respuesta a la estimulación ovárica. Además de obtener un mayor número de óvulos, estos son de una mejor calidad.

Según un estudio publicado en la revista Fertility & Sterility, se demostró la existencia de una correlación entre el nivel de AMH y el número de ovocitos recuperados. Los investigadores, concluyeron que la hormona antimülleriana es el mejor indicador para predecir la respuesta ovárica a la estimulación. Lo que quiere decir, que la AMH es un mejor indicador que en la edad cronológica.

Preservación de la fertilidad en el caso de niveles bajos de AMH

Si los niveles de AMH son bajos, y una evidente disminución en la reserva ovárica, pero aún no tienes la intención, al menos no a corto plazo, de conseguir un embarazo, es posible recurrir a las técnicas de preservación de la fertilidad.

Estos procedimientos hacen posible posponer la maternidad con el tiempo, y conseguir tu embarazo en el futuro. De estas técnicas, la más conocida es la vitrificación de los ovocitos.

IVI está a la vanguardia en estos procedimientos, gracias a técnicas como el Cryotop que permite tasas de supervivencia de óvulos de hasta 97% e índices de embarazo de 65%. Además, una vez congelados, los ovocitos pueden conservarse indefinidamente hasta comenzar el camino que conducirá a un embarazo.

IVI: tecnología vanguardista

Los niveles bajos de AMH pueden ser indicativos, como hemos visto, de insuficiencia ovárica prematura. También en estos casos IVI demostró ser el centro de reproducción con la tecnología más vanguardista del mundo, logrando, en colaboración con el Hospital La Fe de Valencia, obtener cuatro embarazos en pacientes que presentan tal problema a través del rejuvenecimiento ovárico.

Nuestros investigadores están implementando dos técnicas: la fragmentación del tejido ovárico (OFFA, por sus siglas en inglés) y la infusión de células madre en la arteria ovárica.

Estos permiten revertir parcialmente el proceso de envejecimiento y activar los folículos inactivos que de otro modo permanecerían en el ovario sin desarrollarse. IVI, desde 1990, ha ayudado a traer al mundo, más de 160,000 niños gracias a las técnicas de reproducción asistida más avanzadas. IVI es el grupo de reproducción asistida más grande del mundo y con más de 65 clínicas en 11 países, ha permitido que 9 de cada 10 pacientes alcancen su objetivo y cumplan su sueño de ser padres.

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