junio 7, 2019

El sangrado de implantación embrionaria y sus síntomas

Sangrado de anidación

El embarazo es un estado complejo, durante el cual se producen profundas transformaciones físicas, fisiológicas y psicológicas que de un modo u otro adquieren un carácter y una relevancia diferentes de una mujer a otra.

En general, en especial durante las primeras etapas de la gestación, puede ocurrir una serie de síntomas que. En la gran parte de los casos, son síntomas comunes en todas las futuras madres. Estas son manifestaciones del organismo indicativas del embarazo y que, por lo general, no indican una condición para alarmarse. Por otro lado, no pueden considerarse suficientes para establecer el inicio real de un embarazo.

Entre los síntomas más significativos de un embarazo en curso, uno de los más frecuentes es el sangrado tras la implantación del embrión. Desde un punto de vista general, es una serie de pequeñas pérdidas de sangre. Tiene una duración limitada y normalmente ocurren durante un período de tiempo entre seis y catorce días después de la concepción. Están relacionadas con la correcta implantación del embrión en el útero que en ocasiones puede presentar algunos síntomas dolorosos ocasionales.

Las características peculiares del sangrado tras la implantación, como la duración y el color, permiten no confundir estas pérdidas con el inicio del ciclo menstrual.

La incidencia del sangrado tras la implantación en mujeres embarazadas

El sangrado tras la implantación es uno de los síntomas más comunes entre las mujeres que anuncian un embarazo. De hecho, la presencia de pequeños rastros de sangre, junto con la concepción, afecta a alrededor del 30% de las mujeres embarazadas. Este sangrado generalmente ocurre unos pocos días antes de la fecha del presunto ciclo menstrual y dura aproximadamente, no más de siete días.

Sin embargo, aunque el sangrado, aunque es uno de los indicios que señalan la probabilidad de un embarazo, también puede determinarse por otros factores. Factores no relacionados con la gestación, como la presencia de infecciones vaginales o una condición de alteración del ciclo menstrual.

Causa del sangrado tras implantación del embrión

La fecundación de un óvulo por un espermatozoide da lugar a un cigoto, es decir, a una célula que se multiplica a través de un proceso de división celular. El óvulo fecundado, después de recorrer las trompas de falopio, llega al útero. Esta fase de crecimiento del cigoto se llama blastocisto. Una vez que llegó al útero materno, el óvulo fecundado se anida, se implanta en la pared uterina.

El sangrado tras la implantación es una consecuencia que se origina a partir del proceso de implantación del óvulo fecundado. La anidación o implantación del embrión da lugar a la estabilización del óvulo fecundado en la mucosa uterina.

Este es un proceso que normalmente ocurre durante un período de tiempo que varía entre seis o siete días después de la fertilización, como ya lo explicamos. Es posible que pueda haber un retraso en el proceso de anidación. Sin embargo, este proceso nunca excederá el límite de los doce días después de la concepción.

Cuando el óvulo fecundado llega a la cavidad uterina, tiene la forma de una masa esférica, dentro de la cual se produce un proceso complejo de división celular. En esta fase se pueden distinguir dos áreas: la primera, llamada botón embrionario, que luego se convertirá en el futuro embrión.La segunda, el futuro trofoblasto, que dará lugar a la placenta. En esta etapa, debido al trofoblasto, el ovocito penetra en la mucosa, que se fusiona con las células uterinas.

Uno de los síntomas más frecuentes que indican la anidación es la presencia del sangrado tras la implantación. Este último también puede ir acompañado de otros síntomas, como la presencia de pequeños calambres uterinos o un ligero aumento de la temperatura basal.  Algunos ginecólogos que se refieren a las pérdidas de implantes hablan del llamado “signo de la mórula” para indicar cómo ocurrió la anidación en términos de síntomas.

Perfil general del sangrado de anidación

El sangrado tras la implantación es una de las consecuencias naturales de la implantación misma y de ninguna manera es señal de una posible amenaza de aborto, pero tienen un carácter absolutamente fisiológico.

Cuando el óvulo fecundado comienza a adherirse al endometrio, puede causar la ruptura de los capilares adyacentes y, en consecuencia, causar pequeñas pérdidas de sangre. Además, el sangrado también puede determinarse por la presencia de sangre en el útero después de la menstruación previa o por pequeños traumas en el cuello uterino.

A diferencia de casi todos los casos de sangrado, el de implantación, siempre ocurre antes del ciclo menstrual y, en consecuencia, no puede confundirse con el inicio de la menstruación. Sin embargo, si la mujer tiene un ciclo irregular, el sangrado tras implantación puede ser interpretado erróneamente como el inicio de la menstruación.

Características principales del sangrado tras la implantación

Existen elementos particulares que caracterizan el sangrado por implantación y, por ende, permiten distinguirla desde el comienzo del ciclo menstrual. Son básicamente tres: duración, consistencia y color.

El sangrado tras la implantación del embrión ocurre en una de cada tres mujeres, su duración es corta y escasa. En un caso más duradero, el sangrado de implantación podría detectarse como un ciclo menstrual falso. En promedio, estos rastros de sangre duran aproximadamente dos días y son casi imperceptibles.

Otro elemento que nos permite distinguirlos del ciclo menstrual está basado en el color. El ciclo menstrual, se caracteriza por un sangrado de un color rojo brillante u oscuro. Mientras que el sangrado tras la implantación tiene un tono menos intenso, que tiende a rosado o blanco, aunque a veces puede presentar un color que tiende a marrón.

En general, cuanto más claro es el sangrado, más reciente es el implante del óvulo en la pared uterina. Cabe señalar que la ausencia de menstruación y la presencia simultánea de este tipo de pérdidas no necesariamente indican la presencia de un embarazo.

Si el sangrado tiene las características mencionadas anteriormente, también pudiese estar relacionado con una irritación del cuello uterino después de las relaciones sexuales, un examen ginecológico o una infección vaginal leve.

Relación entre sangrado tras la implantación y embarazo extrauterino

El sangrado tras la implantación del embrión, como hemos señalado anteriormente, tiene causas absolutamente fisiológicas y no es motivo de preocupación por la posibilidad de una amenaza de aborto.

Sus características peculiares (duración limitada a un par de días y color rosado en el sangrado) y su carácter esencialmente asintomático permiten distinguirla de otras hipótesis en la que el sangrado, en cambio, actúan como indicadores de problemas de envergadura.

Desde este punto de vista,  es posible distinguir el sangrado de implantación de aquellos sangrados que indican un embarazo extrauterino o ectópico. Esto ocurre cuando la anidación no tiene lugar en el útero, sino que se produce en alguna de las trompas o, más raramente, en los ovarios o en la cavidad abdominal.

El embarazo extrauterino, que ocurre en aproximadamente el 2% de los casos, está destinado a terminar durante las primeras semanas a través de un aborto espontáneo. Entre los síntomas más generalizados, también es necesario incluir la presencia de sangrado, aparece inicialmente en forma reducida para aumentar significativamente con el tiempo.

Además, estas hemorragias suelen ir acompañadas de dolor abdominal y lumbar y una sensibilidad marcada en un lado de la pelvis.

¿Qué hacer ante el sangrado de anidación del embrión?

El sangrado tras la implantación, como hemos visto, no tiene ningún impacto en el éxito o no de un embarazo.  Pese a que no hay ninguna razón para alarmarse, ante la duda, lo más recomendable siempre es preguntar a tu ginecólogo de cabecera. Él, es la persona idónea para decirte si realmente te encuentras ante un sangrado producto de la implantación embrionaria o no. En caso de que no lo sea, el médico te dirá como debes proceder.

Ten siempre en cuenta el hecho de que, en la mayoría de los casos, el sangrado tras la implantación solo presenta ligeras molestias y no necesitarás ningún tipo de atención adicional, ya que es algo que ocurre de manera natural en cualquier embarazo, ya sea espontáneo o mediante reproducción asistida.

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